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Los tornillos para chapa (también conocidos como tornillos de cabeza ciega) se encuentran entre los elementos de fijación más importantes a bordo y en el taller. Son adecuados para fijaciones en chapas finas (por ejemplo, chapas de acero inoxidable o aluminio, cubiertas, soportes) y, con un taladrado previo limpio, también para fibra de vidrio reforzada con plástico (FRP) y plásticos, cuando no es posible o conveniente utilizar una rosca métrica.
En nuestro surtido (según disponibilidad) contamos, entre otros, con L’Ocean. Las marcas se mantienen en su versión original, lo cual es importante para garantizar una calidad, unas dimensiones y una reposición constantes.
Para el uso marítimo, el material y la protección contra la corrosión son decisivos: el acero inoxidable A4 es la opción habitual para entornos con agua de mar. Igualmente importantes son el tipo de cabeza y el accionamiento (p. ej., TORX para una alta transmisión de fuerza), así como la dimensión adecuada (diámetro/longitud) para el componente y el sustrato. De este modo, se evitan agujeros desgarrados, grietas en la fibra de vidrio reforzada con plástico y trabajos de repaso innecesarios.
Ejemplos de la gama: Inox A4 (10 uds.) Tornillos para chapa con cabeza redonda y ranura en cruz 4,8×19 mm; Inox A4 (10 uds.) Tornillos para chapa con cabeza avellanada TORX 4,8×50 mm; L’Ocean (10 uds.) Tornillos para chapa de acero inoxidable A4 de cabeza avellanada y ranura TORX 3,5×32 mm / 3,5×38 mm.
Elija en función del sustrato (chapa fina, PRFV, plástico), el entorno (interior/seco frente a exterior/húmedo/salino) y la fuerza de sujeción deseada. Para exteriores, el acero inoxidable A4 suele ser la opción más segura. En PRFV funciona bien con un taladrado previo adecuado y una distribución de la carga; sin embargo, en uniones sometidas a cargas elevadas, los tornillos pasantes con tuerca/placa de apoyo suelen ser la mejor solución.
El diámetro determina en gran medida la fuerza de sujeción, mientras que la longitud determina la profundidad de fijación. Como regla general: tan largo como sea necesario, tan corto como sea posible, para que nada sobresalga por la parte trasera. En chapa fina es importante que la rosca quede bien formada; en PRFV debe quedar suficiente material para evitar grietas y roturas.
Cabeza avellanada: acabado a ras (p. ej., herrajes, molduras), requiere un avellanado/desbarbado limpio. Cabeza redonda: queda a ras, ideal para materiales finos y cuando no es posible el avellanado. Cabeza redonda avellanada: queda relativamente plana y suele ofrecer un buen equilibrio entre estética y superficie de apoyo.
TORX transmite más par, resbala menos y protege la cabeza y la punta, especialmente en acero inoxidable y materiales resistentes. La ranura en cruz es muy común, pero tiende más al «cam-out» (la punta se sale), lo que puede dañar las cabezas. Para un montaje limpio y trabajos frecuentes, TORX suele ser la mejor opción.
En PRFV, siempre taladrar previamente (no «atornillar directamente» como en la madera), desbarbar los bordes y no apretar en exceso el asiento del tornillo. Para fijaciones exteriores, sellar el orificio si es necesario (con un sellador adecuado) y distribuir la carga mediante arandelas o una placa de apoyo. En el caso de herrajes sometidos a grandes cargas (por ejemplo, cornamusas, poleas), un atornillado pasante es casi siempre la solución más adecuada y segura.
Son habituales los agujeros de pretaladrado demasiado pequeños o inexistentes (el material se rompe), tornillos demasiado largos (que atraviesan el material), material inadecuado (corrosión), falta de desbarbado (grietas, mal avellanado) y apriete excesivo (rosca «desgastada»). Con un taladrado previo adecuado, la longitud correcta, A4 en exteriores y un montaje limpio, los tornillos para chapa son fiables.
Inspeccione visualmente con regularidad (aflojamiento, corrosión, grietas en el PRFV), enjuague la sal y, si es necesario, apriete de nuevo, pero sin apretar en exceso. Si hay que aflojar los tornillos con frecuencia, puede merecer la pena cambiar a tornillos pasantes métricos o insertos roscados para que la unión sea fácil de mantener a largo plazo.