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Los remaches constituyen una subcategoría especializada dentro de la sección de herramientas y fijaciones. Aquí encontrará remaches ciegos y remaches especiales para uniones rápidas y duraderas, ideales cuando no es posible acceder desde la parte posterior. A bordo, los remaches demuestran su eficacia especialmente en reparaciones y reacondicionamientos de herrajes, molduras de recubrimiento, perfiles, chapas, soportes de barandillas o acabados interiores (combinaciones de aluminio/acero inoxidable/fibra de vidrio).
En nuestro surtido (según disponibilidad) contamos, entre otros, con L’Ocean. Las marcas se mantienen en su versión original, lo cual es importante para garantizar una calidad constante y unas especificaciones fiables. Muchas aplicaciones marítimas apuestan por los remaches de Monel, ya que son resistentes a la corrosión y especialmente adecuados para entornos salinos.
Para que la unión sea duradera, son fundamentales la elección del material (corrosión/pares galvánicos), el diámetro y el rango de sujeción (espesor del material), así como la herramienta adecuada (pinza de remachado) y un diámetro de taladro limpio. De este modo, se evitan uniones flojas, corrosión por contacto y repaso innecesario.
Ejemplos de la gama: remaches ciegos L’Ocean de Monel de 4,8 mm x 19 mm; remaches L’Ocean de Monel de 4,0 mm x 11,4 mm; remaches L’Ocean de Monel de 3,2 mm x 10,5 mm (según el tamaño del paquete).
Son importantes el diámetro (que se ajuste al orificio), el área de sujeción (espesor del material de las piezas a unir) y la forma de la cabeza (p. ej., cabeza estándar o avellanada). El rango de sujeción debe cubrir la suma de los espesores de los materiales: si es demasiado pequeño, la unión no aguantará; si es demasiado grande, el remache no quedará bien colocado. Para uniones visualmente a ras, puede ser conveniente una cabeza avellanada (solo si el material es adecuado para ello).
El monel es muy popular en el ámbito marítimo porque es resistente a la corrosión y adecuado para condiciones salinas. El acero inoxidable es robusto, pero en combinación con el aluminio puede favorecer efectos galvánicos indeseables si no se separa o sella correctamente. Los remaches de aluminio son ligeros y adecuados para componentes de aluminio, pero, dependiendo de la carga y el entorno, no siempre son la opción más duradera. Lo decisivo es siempre la combinación de materiales, humedad/sal y carga.
En el caso de los remaches, la compatibilidad se refiere principalmente al diámetro de perforación (que debe ajustarse al remache), el espesor del material/rango de sujeción, la forma de la cabeza y la herramienta de colocación adecuada (pinza de remachar/remachadora con la boquilla correcta). En entornos marítimos, se añade además la compatibilidad galvánica con herrajes de aluminio/acero inoxidable y el sellado contra la humedad.
Taladrar con precisión (diámetro correcto), desbarbar y eliminar las virutas: esto evita grietas en el material y garantiza un ajuste firme. En caso de montaje en exteriores o contacto con la humedad, se recomienda utilizar un sellador adecuado o una capa separadora para evitar la entrada de agua en el orificio y reducir la corrosión. Al colocar: colocar la tenaza de remachar en posición recta, sobre una superficie estable, tirar de manera uniforme: ya tienes una unión limpia y sin holgura.
Los remaches son ideales cuando no se puede acceder a la parte trasera, cuando hay que trabajar con rapidez o cuando se desea una unión resistente a las vibraciones. Los tornillos son mejores si hay que aflojar la unión con regularidad (mantenimiento/acceso) o cuando se producen fuerzas de tracción muy elevadas y es aconsejable un atornillado continuo con contraplaca. En muchos casos se aplica lo siguiente: remaches para revestimientos/molduras/soportes, tornillos para herrajes sometidos a cargas elevadas y relevantes para el mantenimiento.
Tras el montaje, compruebe visualmente que la fijación sea firme (sin holgura), que el sellado esté limpio y que no haya grietas en el material. En entornos salinos, limpie ocasionalmente y compruebe las zonas sometidas a carga (p. ej., soportes de barandillas, perfiles, molduras de recubrimiento). Si observa signos de corrosión o aflojamiento, sustitúyalos a tiempo; esto evita daños secundarios en el componente.