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Las cuerdas de aparejo y las cordas trenzadas, incluidas en la categoría principal «Cordaje y velelería», son elementos pequeños pero imprescindibles a bordo: sirven para el aparejo, el empalme, el atado, la sujeción y el marcado del cordaje, así como para realizar remates limpios y duraderos en las amarras y las velas. Ya sea para el aparejo móvil (escotas/drizas), el aparejo fijo (fijación/tensado), lonas, toldos o reparaciones durante la travesía, con el cordel de aparejo adecuado y las resistentes cuerdas trenzadas se pueden realizar los trabajos de forma rápida, ordenada y duradera.
La clave está en la combinación adecuada de material (resistencia a los rayos UV, a la abrasión y a la absorción de agua), grosor (diámetro/carga de rotura) y acabado (encerado/sin encerar, plano/redondo, de baja elasticidad/elástico). Así evitará que los extremos se deshilachen, los nudos rocen y el desgaste innecesario, y obtendrá un resultado que seguirá siendo fiable incluso después de la temporada.
El cordaje de aparejo es ideal para el remate (asegurar los extremos de las líneas), para coser (pequeñas reparaciones en velas/lonas) y para enrollar (enrollados de protección y marcado). Las cuerdas trenzadas son más resistentes y se utilizan para amarrar, tensados ligeros, aseguramientos, fijaciones y trabajos generales a bordo, en todos aquellos casos en los que el cordel resultaría demasiado fino.
Como regla general: para asegurar los extremos de las amarras, elija un cordel de amarraje que se pueda enrollar con tensión y que se adhiera a la estructura sin añadir volumen. Para amarres/fijaciones con cordón trenzado, lo que cuenta es la carga: es mejor elegir un número más grueso si no quieres que el nudo se deslice bajo carga. Si indicas el diámetro del cordón y el uso previsto (remate de extremos, amarre con Dyneema, lona), se puede determinar rápidamente el grosor adecuado.
El cordón de amarrado encerado se maneja con mayor precisión, resbala menos, mantiene estables las vueltas y absorbe menos agua, lo que lo hace ideal para amarrados clásicos de extremos de cordas y reparaciones. El cordón sin encerar puede resultar más cómodo para ciertas costuras, pero suele ofrecer menos «agarre». Para el uso a bordo y la durabilidad, el encerado suele ser la opción más segura.
Para los trabajos en cubierta y en el aparejo, son importantes los materiales resistentes a los rayos UV y a la abrasión. Las cuerdas trenzadas de fibras de baja elasticidad son adecuadas para amarres estables, mientras que las de mayor elasticidad pueden amortiguar los «tirones» en los sistemas de sujeción y las lonas. Además, preste atención a que tengan una baja absorción de agua y sean fáciles de anudar, especialmente cuando se manipulan en condiciones de humedad.
Para cordajes sintéticos: corte el extremo de forma limpia (con un cortador térmico o fundiéndolo limpiamente, si el material lo permite) y, a continuación, enrolle (enrollado/whipping) o empalme. En el caso de fibras de alta resistencia (p. ej., Dyneema), suele ser recomendable el enrollado, ya que la simple «fusión» no funciona correctamente. Es importante que el enrollado sea apretado y que el nudo final quede limpio.
Almacenar el cordón de trenzado y las cuerdas trenzadas en un lugar seco y protegido de los rayos UV. Tras el contacto con agua salada, enjuagar brevemente con agua dulce y dejar secar antes de guardarlo en la bolsa de herramientas o de velas. Un almacenamiento limpio y seco evita las manchas de humedad y mantiene el material flexible.