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Las abrazaderas y los cornamusas son herrajes fundamentales en los yates y veleros: sujetan y guían escotas, drizas, cabos de rizo, tensores y amarras, de forma fiable bajo carga y en el uso diario a bordo. En esta categoría encontrará mordazas para cabos (p. ej., mordazas de leva, mordazas de concha, mordazas Curry), topes/embragues, bases para mordazas, así como cornamusas (cornamusas fijas, cornamusas empotradas, cornamusas para defensas/amarras) para reequipamiento, reacondicionamiento y recambio.
En los veleros, no solo es decisivo el material, sino sobre todo el dimensionamiento adecuado en cuanto al diámetro del cabo, la carga de trabajo y el punto de aplicación concreto en cubierta (cabina, mástil, proa). Muchos sistemas se pueden combinar entre diferentes marcas; lo decisivo son siempre los valores de carga, la disposición de los orificios, la estructura de la cubierta y el montaje correcto. Dependiendo de la selección, disponemos de productos de Lewmar, Harken, Ronstan, Easylock y Spinlock, entre otros fabricantes.
Las abrazaderas (p. ej., Cam/Clam Cleats) sujetan las líneas de forma rápida y directa, lo que las hace ideales para veleros ligeros, líneas de trimado y cambios frecuentes de fijación. Los topes/clutch están pensados para cargas más pesadas (p. ej., escotas) y permiten sujetar o soltar incluso bajo tensión, a menudo en combinación con cabrestantes. Las cornamusas sirven para amarrar de forma segura amarras, cabos de salto y cabos de defensas, es decir, más para «fijar» que para «trimar».
Guíese principalmente por la carga de trabajo (Working Load) y el diámetro del cabo, no solo por la carga de rotura. En un velero, las drizas y los tensores soportan cargas mucho mayores que, por ejemplo, las amarras de las defensas. Regla general: es mejor elegir un tamaño superior si el cabo está sometido a una carga continua elevada o si debe manejarse con viento fuerte. Asegúrese además de que la abrazadera cubra realmente el rango de cordaje indicado (p. ej., 6–10 mm).
Escotas/ajustes: Cam Cleats o pinzas con barra guía, si se sueltan/aprietan con frecuencia. Vang: los sistemas de stopper/clutch son habituales, a menudo delante de un winche. Cables de rizo: según el sistema, pinzas o clutches; lo importante es un deslizamiento limpio sin rozaduras. Tensores/ajuste fino: pinzas con buen agarre, si es necesario con sistema de poleas o de transmisión. Lo decisivo es la carga y si hay que abrirlas bajo carga.
El acero inoxidable es muy robusto y resistente a la corrosión, pero más pesado. El aluminio (anodizado) ahorra peso y se utiliza a menudo en herrajes de cubierta de alta calidad, pero requiere atención en cuanto a las reacciones galvánicas. El material compuesto es ligero y resistente a la corrosión, a menudo ideal para veleros ligeros, embarcaciones deportivas o como componente aislante. En caso de mezcla de materiales (p. ej., herrajes de aluminio sobre tornillos de acero inoxidable), las capas aislantes y los selladores adecuados ayudan a prevenir la corrosión por contacto.
Las cornamusas se eligen en función del diámetro de la amarra, la eslora de la embarcación y las direcciones de tracción previstas. Es importante que el recorrido de la línea sea recto, sin bordes afilados, y que haya suficiente distancia con respecto a los puntales de la barandilla, las escotillas y la amura. Para los yates de vela son habituales las cornamusas de apoyo sólidas con buena superficie de apoyo y suficiente «longitud de cuerno»; cuando hay poco espacio, pueden ser útiles las cornamusas retráctiles. Bajo cubierta siempre debe preverse una placa de apoyo/backing plate suficiente para la distribución de la carga.
La superficie de apoyo debe ser estable; los tornillos no deben «tirar al vacío». En cubiertas sándwich: sellar o rellenar el material del núcleo alrededor del orificio, si es necesario, para que no penetre humedad. Utilice masilla selladora adecuada, fijaciones inoxidables y placas de refuerzo para distribuir la carga. Tras el montaje: compruebe el ajuste, revíselo tras la primera carga y, si es necesario, apriete.
Asegúrese de que el ángulo de la línea con respecto al bloque/embrague sea correcto, de que los ojales de guía sean adecuados y de que los radios de los bordes sean suficientes. Evite los «movimientos de sierra» debidos a un desvío incorrecto. En el caso de las cornamusas, ayudan las líneas correctamente dimensionadas, un amarrado limpio (lazos de popa y cruzados) y, si es necesario, fundas protectoras en los puntos sometidos a gran carga. En zonas con fuertes vibraciones, las tuercas autoblocantes y las arandelas adecuadas pueden reducir los golpes.
Compruebe que los tornillos/tuercas, arandelas y placas de apoyo estén bien sujetos y no presenten corrosión. En el caso de las abrazaderas y los embragues: compruebe el desgaste de las mordazas/revestimientos, el buen funcionamiento de los resortes/mecánica, así como el desgaste de las cuerdas. Sustituya a tiempo las mordazas o revestimientos desgastados: esto protege el cordaje y aumenta la seguridad.